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historia de los incas

Por: guido elmer jacinto jacinto

Hace quinientos años la parte occidental de Sudamérica estaba controlada por el estado imperial incaico, el Tahuantinsuyo. Teniendo como capital la gran ciudad del Cusco, los incas expandieron su dominio desde 1438 cuando conquistaron a la temible Confederación Chanca.

A partir de ahí los cusqueños se anexaron muchos reinos y señoríos del mundo andino. Entre los estados regionales sometidos al Imperio Inca se encuentran: Colla (Puno), Lupaca (Puno), Pocra (Ayacucho), Chincha (Ica), Huanca (Junín), Yaro (Huánuco), Chachapoyas (Amazonas), Cuismanco (Cajamarca), Ishma (Lima), Chimú (La Libertad) y Cañari (Ecuador). Estos y otros importantes reinos fueron conquistados en menos de cien años por los cusqueños que trataron de imponer una "Pax Incaica".


Durante este siglo los incas se preocuparon por la infrestructura productiva y la unificación cultural; sin embargo no pudieron resolver las contradicciones internas inherentes al modelo imperial, las mismas que se agudizaron cuando llegaron los conquistadores europeos en el siglo XVI.

Esta página está dedicada a recordar los sucesos claves de la historia incaica, desde sus origenes curacales hasta su apogeo y destrucción, siguiendo la Capac Cuna o relación oficial de los gobernantes incas.

MANCO CÁPAC
Fue el fundador de la civilización inca. Según la leyenda del Lago Titicaca, recogida por el Inca Garcilazo de la Vega, fue el heroe semidivino que por orden del dios Inti, su padre, fundó el Cusco y civilizó a muchas tribus con la ayuda de su mujer Mama Ocllo. En la Leyenda del Cerro Tamputocco, relatada por Juan de Betanzos, es Ayar Manco, quien por designios del dios Wiracocha tomó posesión del valle de Acamama y fundó el Cusco después de derrotar a varias tribus con la ayuda de la valiente Mama Huaco.



Según el etnohistoriador Waldemar Espinoza, el fundador del Cusco fue hijo del rey Apu Tambo, de Taipicala-Tiahuanaco, quien dirigió el éxodo de su pueblo desde el Collao hasta Tamputoco (Pacaritambo, provincia de Paruro). Al parecer Manco Capac nació en el siglo XIII d.C. en el poblado de Maucallaqta, cuyas ruinas existen en el distrito de Pacaritambo a 50 km. al sur del Cusco.
En realidad se sabe muy poco de la vida y obra de nuestro personaje, sin embargo los principales cronistas le atribuyen algunos hechos dignos de mención como: la construcción del Inticancha, templo del Sol y sede de gobierno; su triunfo sobre las tribus huallas, sahuaseras y alcahuisas; la desecación de los pantanos del Cusco; y la división de la ciudad en cuatro barrios: Quinticancha, Chumbicancha, Sayricancha y Yarambuycancha.

Después de designar como sucesor a su hijo Sinchi Roca, Manco Capac murió y su cadaver fue momificado por sus descendientes que se agruparon en el ayllu real llamado Chima Panaca. Durante el gobierno del Inca Pachacutec (S. XV) la momia o mallqui fue llevada al templo del Sol en una isla del Lago Titicaca.

SINCHI ROCA



Fue hijo de Manco Capac y Mama Ocllo y nació en el poblado de Tampuquiro, al sur del Cusco. Su nombre Sinchi nos indica que fue un gran guerrero, ideal en los dificiles años en que la etnia Inca luchaba por consolidar su dominio en el Cusco. Debió combatir arduamente contra los señoríos que querían destruirlos o desalojarlos, como los temibles Ayarmacas, cuyo rey le voló los dientes en una de las batallas. Su matrimonio con Mama Coca, hija del curaca Sutic Huamán, del señorío de Sañuc, le permitió un importante apoyo para defenderse de sus enemigos.
Los cronistas informan que Sinchi Roca fue el primer inca en usar la mascaipacha, máximo distintivo de la soberanía incaica; y fue quien ordenó que todos los hombres de su etnia se horadaran las orejas en señal de nobleza.
Este inca murió sin poder ensanchar los dominios incaicos. Sus descendientes formaron el ayllu de Raura Panaca y conservaron su mallqui o momia sagrada.
LLOQUE YUPANQUI



Su padre, Sinchi Roca, lo eligió sucesor a pesar de no ser el primogénito, en razón a sus mejores aptitudes de líder y guerrero. Lloque Yupanqui no defraudó y enfrentó tenazmente a los temibles Ayarmacas, logrando arrebatarles las fértiles tierras de Maras, en el valle de Urubamba.
La habilidad política de Lloque Yupanqui le permitió formar una cofederación con las señoríos vecinos de Huaro y Quilliscachi, que prestaron valiosa ayuda en la guerra contra los Ayarmacas. Estando muy anciano el Inca se casó con la joven Mama Cagua, hija del curaca de Oma, un matrimonio con fines claramente políticos, ya que permitió ampliar la red de alianzas que consolidaron a los incas en la región.
Lloque Yupanqui, el zurdo memorable, murió a mediados del siglo XIV. Sus parientes formaron un ayllu real llamado Aguanin Panaca.

MAYTA CÁPAC


De este Inca cuentan las crónicas que poseía una extraordinaria fuerza física y espíritu guerrero. Se sabe también que asumió el gobierno muy joven. Los alcahuisas creyeron que era la oportunidad para liberarse del yugo incaico. Un grupo fuertemente armado penetró sigilosamente al Inticancha para matar al soberano, sin embargo Mayta Capac los enfrentó valerosamente, matando a unos y haciendo huir a otros. El Inca ordenó una terrible represión pero los alcahuisas se prepararon para la guerra con el apoyo de la etnia Culunchima. La lucha fueron feroz pero terminó rapidamente con la derrota de los sublevados. El triunfo fortaleció a los incas; la fama ganada por Mayta Capac hizo que muchas etnias vecinas buscaran aliarse con ellos, lo que afianzó la Confederación Cusqueña.

El Inca Mayta Capac se casó con Mama Tancaray, hija de rey de la etnia Collagua (Cailloma) estableciendo una importante alianza con miras a una futura expansión hacia la sierra de Arequipa. Cuando preparaba una expedición militar al país de los cuntis (Sierra de Arequipa) contrajo una enfermedad de consecuencias fatales.
A su muerte debió a sumir el gobierno su hijo Tarco Huamán, pero este fue depuesto por Capac Yupanqui, sobrino de Mayta Capac, al parecer después de una guerra civil. Los descendientes del Inca fallecido formaron el ayllu de Uscamayta Panaca.


CÁPAC YUPANQUI


Capac Yupanqui era sobrino de Mayta Capac y tomó el poder después de derrotar al sucesor original, Tarco Huamán. Para asegurarse en el gobierno hizo matar a muchos partidarios del príncipe depuesto. Una vez consolidado en el gobierno realizó dos expediciones exitosas al país de los cuntis (sierra de Arequipa).
Sus victorias le valieron para conseguir la adhesión pacífica de varias etnias como los quichuas (de Abancay), que buscaban ayuda inca para defenderse de los fieros chancas que se expandían desde la región de Parianacochas hasta Andahuaylas y amenazaban con extenderse aún más. El Inca los acogió y selló un pacto de alianza con la etnia Quichua.
Con el prestigio ganado en la región consiguió que el rey de los ayarmacas, Tocay Capac, le conceda en matrimonio a su hija Curi Hilpay, iniciandose un periodo de paz entre ambos pueblos vecinos.
Capac Yupanqui murió envenenado por una de sus esposas, Cusi Chimbo, quien fue parte de la conspiración dirigida por el ambicioso Inca Roca, jefe del bando de los Hanan Cusco, para tomar el poder. Los descendientes del soberano muerto formaron el ayllu Apo Mayta Panaca.

INCA ROCA




Un golpe de estado organizado por los Hanan Cusco llevó al poder a Inca Roca, sin embargo el nuevo inca permitió que un jefe de Hurin resida en el Inticancha, encargado de los asuntos religiosos, como máximo sacerdote del Sol, con el título de Willac Umu; mientras él, como jefe de los Hanan, tomaba el control de los asuntos políticos, militares y económicos del reino. El etnohistoriador Waldemar Espinoza, sostiene que con esta reforma Inca Roca solo restauraba la antigua diarquía que caracterizaba a sus ancestros de Taipicala-Tiahuanaco; es decir, dos jefes gobernarían el Cusco con funciones separadas, pero complementarias.
Para consolidarse en el poder Inca Roca emprendió campañas de represión contra los mascas y pinaguas que no reconocían al nuevo régimen. Después de esto, mandó construir su residencia de gobierno en la parte alta de la ciudad, de ahí en adelante todos los soberanos lo hicieron al asumir el gobierno. Se preocupó por mejorar la vida de los cusqueños, canalizó el río Huatanay y construyó una red de abastecimiento de agua para los cuatro barrios del Cusco. También fundó el Yachayhuasi o Casa del Saber, donde los jóvénes nobles eran preparados en todos los conocimientos necesarios para la administración y gobierno.

El amauta, maestro del Yachayhuasi
Durante su reinado estalló la primera guerra contra los chancas cuando estos invadieron las tierras de la etnia Quichua, aliada de los Incas. Los cusqueños lograron derrotarlos y expulsarlos de la región, gracias a la ayuda de guerrero Canas y Canchis. Después de esto envió una expedición a la ceja de selva (Antisuyo) consiguiendo sus primeras chacras de coca, planta importante para los grandes rituales.
Se casó con Cusi Chimbo , llamada también Mama Micay, princesa de la etnia Huallacán (de Yucay) y de esta unión nació Titu Cusi Huallpa. El pequeño fue raptado por orden del rey de los ayarmacas, Tocay Capac, quien iba matarlo pero al ver que el niño derramaba lágrimas de sangre, desistió de su plan. Un año estuvo cautivo Titu Cusi Huallpa, hasta que secretamente una princesa llamada Chimbo Oma lo devolvió al Cusco causando una gran alegría entre los incas que en adelante llamaron al príncipe, Yahuar Huaca (el que llora sangre). Después de varios años de hostilidades la paz se reestableció con un doble matrimonio. Inca Roca permitió que su hija Curi Ocllo case con Tocay Cápac y éste aceptó que su hija Mama Chiquia se comprometa con el joven Yahuar Huaca.
El reinado de Inca Roca se caraterizó por sus reformas políticas, las exitosas incursiones bélicas y las obras de infraestructura para el Cusco. El primer soberano de los Hanan Cusco murió dejando muchos hijos que se agruparon en el ayllu de Vicaquirao Panaca.


YÁHUAR HUACA

Su nombre original fue Titu Cusi Huallpa. Yahuar Huaca (el que llora sangre) hace alusión a una conjuntivitis aguda que padeció cuando era niño. Durante su breve reinado envió algunas expediciones almando de su hermano Vicaquirao que logró anexar algunas pueblos de los vichos y cuntis. Con los ayarmacas no tuvo gracias a su matrimonio con Mama Chiquia, princesa de ese reino. Sin embargo su reinado fue sacudido por la rebelion de los huallacanes quienes llegaron a matar en una emboscada a Paguac Huallpa, el príncipe sucesor de los cusqueños. La venganza del Inca fue terrible; destruyó totalmente el pueblo de Paulo y mató a cientos de huallacanes.

Cuando preparaba un gran expedición para conquita a los collas del Lago Titicaca y los cusqueños se encontraba en una fiesta religiosa, estalló la gran rebelión de los cuntis que ingresaron sorpresivamente al Cusco y mataron muchos hombres entre ellos al Inca, que fue encontrado escondido en el Intiancha. Un súbita tempestad salvó a los incas de una desgracia mayor; los cuntis se retiraron presagiando la furia de los dioses.
Los chancas aprovecharon el desconcierto y la debilidad de los cusqueños e invadieron nuevamente a los quichuas de Apurimac, avanzando peligrosamente hacia tierras incas.

Ante la muerte del Inca y sin un sucesor oficial los nobles orejones nombraron a Huiracocha como nuevo soberano. Yahuar Huaca no tuvo tiempo para hacer su propia palacio, pero sus hijos formaron el ayllu real Aucaylli Panaca, cuidaron su mallqui y guardaron memoria de sus gobierno.


WIRACOCHA



Durante la gran rebelión de los cuntis murieron Yahuar Huaca y muchos de sus hijos. Ante esta situación el consejo de los orejones eligió a Jatun Topac, quien asumió el gobierno con el nombre de Wiracocha.
El nuevo Inca tuvo como Coya (mujer principal) a Mama Runtu quien le dio dos hijos: Cusi Yupanqui (Pachacutec) y Cápac Yupanqui; sin embargo su favorita era Curi Chulpi, la misma que ínfluyó para que su hijo Urco sea designado como Hatun Auqui (príncipe sucesor).

Wiracocha anexó las fértiles tierras de Yucay y Calca donde mandó construir un hermoso palacio de descanso. En el Cusco también dirigió la edificación de nuevos aposentos, impulsó la agricultura y la produción textil. Estableció que los nobles incas utilisen vestidos con tocapus (adornos geométricos) como símbolo de prestigio. Cuando conquistó al señorío de los Canchis mandó construir un gran templo para el dios Wiracocha, en Cacha, al sur del Cusco.

Si bien es cierto los incas se consolidaron como un reino local sometiendo a pequeños señoríos de la cuenca del Urubamba otros reinos como los collas, los lupacas y los chancas se expandían peligrósamente. Hábilmente hizo amistad y alianza con Cari, rey de los Lupacas, lo que sirvió para contener el expansionismo de los collas.
El año 1438, los chancas cruzaron el río Apurimac atacaron el Cusco sorpresivamente. El inca y su hijo Inca Urco huyeron hacia Calca. Cuando la dessperación cundía, el valeroso príncipe Cusi Yupanqui asumió el liderazgo y organizó la defensa de la ciudad. La lucha fue encarnizada pero los cusqueños lograron contenerlos en las alturas de Carmenca y derrotarlos definitivamente en la famosa batalla de Ichupamapa (Yawarpampa). El pueblo cusqueño recibió victorioso a Cusi Yupanqui quien lleno de gloria asumió el poder con el nombre de Pachacútec.

Cuando Urco le hizo guerra a su hermano para capturar el poder, el anciano Wiracocha lo apoyó; sin embargo Pachacutec logró imponerse y dar muerte al príncipe rebelde. Años más tarde murió Wiracocha dejando a su descendencia agrupada en el ayllu Sucsu Panaca.

PACHACÚTEC




Fue hijo del Inca Wiracocha y de la Coya Mama Runtu quienes lo llamaron Cusi Yupanqui. Desde muy joven mostró aptitudes para el gobierno y las conquistas, sin embargo fue relegado injustamente en beneficio de Urco, un príncipe sin méritos suficientes.


Cuando los chancas invadieron el Cusco en 1438, Wiracocha y Urco huyeron vergonzosamente, entonces Cusi Yupanqui asumió el liderazgo para la defensa de la ciudad. Apoyado por los generales Vicaquirao y Apo Maita organizó la resistencia. Los atacantes llegaban liderados por Astoy Huaraca y Tumay Huaraca, tenían fama de invencibles y contaban con el apoyo de los ayarmacas . Los cusqueños apoyados por los canas y por los míticos pururaucas lograron contenerlos con sangrientos choques en la mismas puertas de la ciudad. Entusiasmados por el arrojo de Cusi Yupanqui miles de hombres y mujeres entraron regresaron para combatir e hicieron retroceder a los invasores. La batalla final se dio cerca al río Apurimac, en la llanura de Ichupampa. Los Incas vencieron categóricamente cuando Cusi Yupanqui logró decapitar a rey Astoy Huaraca. Miles de chancas y cusqueños murieron en aquel campo que en adelente fue nombrado Yahuarpampa, llanura de sangre.
Pachacútec conquistador y estadista

Después de invadir el país de los Chancas, Cusi Yupanqui regresó al Cusco con muchos prisioneros, un rico botín y lleno de gloria. Fue aclamado encumbrado como nuevo Sapan Inca con el nombre de Pachacutec, el Transformador de la Tierra. Urco se sublevó reclamando el poder pero fue derrotado por Pachacútec en la Batalla de Paca (río Tambo) y arrojado a un barranco. El viejo Wiracocha, resignado, pidió perdón al vencedor y lo reconoció como el nuevo soberano.


Pachacútec fue el fundador del Imperio de los Incas. Después de someter a los chancas emprendió varias campañas para conquistar y anexar reinos y señoríos que poseían fértiles tierras de cultívo y pobladores capaces de tributar fuerza de trabajo para los cusqueños. Emprendió la tarea de someter a sus fuertes vecinos, los ayarmacas; lo consiguió logrando vencer y capturar a su rey Tocay Capac. Luego derrotó a los tambos de Urubamba avanzando hacia las tierras de Piccho, Vitcos y Vilcabamba donde mandó construir algunas llaqtas de defensa y refugio para casos de emergencia. Obedeciendo su vocación expansionista anexó a los Soras y Lucanas de Ayacucho y envió a su hermano Capac Yupanqui a la conquista de los Chincha, Huarco, Ishma, Yauyos, Huancas, Taramas, Pumpus, Conchucos y Cuismancus. Mientras tanto él sometió a los collas del Lago Titicaca para luego dirigirse a Condesuyos donde conquistó todos lo señoríos de Arequipa. Envió a su hijo Amaru Yupanqui a la conquista de los charcas y más tarde a Túpac Yupanqui a los reinos Yarowilca y Chimú. Todas estas campañas fueron duras pero victoriosas para los incas que se convirtieron en los nuevos amos del mundo andino.
Cusco, la ciudad sagrada

El Transformador del Mundo, Pachacútec, también tuvo una gran labor administrativa. El nuevo papel de los incas en el espacio andino generó nuevas necesidades y tareas que fueron afrontadas con eficacia. El Sapan Inca emprendió la reconstrucción del Cusco; un nuevo plano, cuyo contornos forman un puma sagrado, sirvió de base para el engrandecimiento de la llaqta, empleando miles de mitayos (trabajadores por turnos) provenientes de las naciones sometidas, principalmente aymaras, expertos en construcciones petreas. Puso especial interés en la construcción del majestuoso Coricancha, templo dios Sol, donde antes estaba el viejo Inticancha. Para el dios Wiracocha edificó el Quishuarcancha y para Illapa, Sacsayhuamán. También mandó construir el acllahuasi (casa de las escogidas), el poquencancha (museo histórico) y el Sancayhuasi (prisión) y fuera del Cusco ordenó la construcción de llaqtas (centros administrativos) al servicio del Imperio como Ollantaytambo, Machupicchu, Vilcashuamán, Huaytará, Tambo Colorado y Huánucopampa.

Huanucopampa

Se le atribuye la implantación del sistema de mitmak o mitimaes (pueblos trasladados) con fines de colonización de las zonas conquistadas. Estableció la confiscación de tierras “para el sol” y “para el inca”, mandó construir canales de regadío, andenes (terrazas agrícolas) y colcas (depósitos o despensas estatales) en todas las regiones del imperio. Conectó todas las llaqtas (ciudades) construyendo o ampliando el Capac Ñan ( red vial) y en sus tramos se edificaron tambos (aposentos) donde descansaban y se aprovisionaban los funcionarios o servidores imperiales. El servicio de chasquis (mensajeros) y el entrenamiento de quipucamayoc (contadores) contribuyeron a acelerar las comunicaciones y guardarlas con fines estatales. Asimismo, dividió el Imperio en cuatro suyos (regiones), y a estos en huamanis (provincias). Estableció una red de funcionarios leales al Sapan Inca: Suyuyuc Apu, para las regiones; Apunchic, para las provincias; Tucuy Ricoc, para supervigilar la labor de los curacas en sus ayllus o comunidades. Priorizó el culto al Sol y ordenó la edificación de muchos templos en su honor, asimismo aseguró tierras y mitayos (trabajadores por turnos) para el sostén de los tarpuntaes y vilcas (sacerdotes). Complementó su labor integradora al establecer el uso del Quechua o Runa Simi como lengua oficial del Tahuantinsuyo.
Machupicchu

Estando viejo Pachacutec nombró como Hatun Auqui (príncipe sucesor) a Amaru Yupanqui, decisión que revocó para designar definitivamente a Túpac Yupanqui, por haber mostrado mejores dotes de conquistador y líder.
Este gobernante, que hizo honor a su nombre al renovar el mundo andino, murió bastante anciano, en 1471. Su mallqui (momia) fue cuidada y venerada por su poderosa Panaca llamada: Hatun Ayllu.


TÚPAC YUPANQUI



Fue hijo de Pachacútec y la coya Mama Anahuarque, nació en el Cusco. Después de pasar el Huarachico (rito de iniciación viril) se casó con Mama Ocllo. Desde muy joven se identificó con el ánimo expansionista de su progenitor y adquirió experiencia de guerrero y administrador, por tal razón fue designado sucesor, en reemplazo de su hermano Amaru Yupanqui. Al momento de tomar el poder, en 1471, debió tener 30 años de edad.

Siendo aún auqui (príncipe) se distinguió por sus exitosas campañas militares que lo llevaron a la anexión de diversos reinos y señoríos como Huarco (de Cañete), Ishma (de Lurín y Rímac), Colliq (del Chillón) siendo su más famosa conquista, la del Imperio Chimú, integrando al Tahuantinsuyo toda la costa norte del Perú. Su espíritu emprendedor lo llevó a incursionar en las tierras de los Chachapoyas (Selva Norte), Cañaris y Cayambis (en Ecuador) y a realizar un gran viaje marítimo a las islas de Ahuachumbi y Ninachumbi (en la Polinesia). Esta expedición duró nueve meses para luego retornar al Cusco donde lo esperaba el anciano Inca Pachacútec.
Ya en el gobierno , Túpac Yupanqui continuó la obra de su padre, expandiendo y consolidando el imperio incaico Emprendió la conquista del Antisuyo (Selva Alta o Rupa Rupa) acompañado de sus generales Otorongo Achachi y Chalco Yupanqui, logrando anexar extensas áreas ideales para el cultivo de coca y el aprovisionamiento de hierbas medicinales, plumas de aves exóticas y abundante madera.
El Sapan Inca y su Consejo Imperial

Derrotó la gran rebelión de los collas del Altiplano y consolidó el dominio inca en la región de charcas. Avanzó más al sur y extendió el Collasuyo conquistando a los tucumanes, huarpes, cuyos, diaguitas y atacamas de los actuales países de Argentina y Chile. Estableció los límites meridionales del Imperio en el río Maule sin dedicar mucho esfuerzo en someter a los araucanos.

Este Sapan Inca también continuó la construcción de llaqtas, colcas, pucaras, callancas, tambos y la ampliación del Capac Ñan. El nuevo orden impuesto por los incas provocaban el descontento y rebelión de muchos curacas o señores regionales, Túpac Yupanqui fue duro en la represión matando muchos sublevados y trasladando a otros cómo mitimaes. La tradición incaica le atribuye la implantación del sistema de yanaconas, prisioneros de guerra que en lugar de ser ejecutados, eran llevados como personal de servicio perpetuo para la nobleza y el estado.
Tumibamba, en Ecuador

Túpac Yupanqui, el conquistador más grande de la historia inca, murió en 1493, envenenado en una conspiración que buscaba el ascenso de Cápac Huari, hijo de una esposa secundaria llamada Chuqui Ocllo. Los conjurados fueron descubiertos y ajusticiados por los leales a Huayna Cápac, el verdadero Hatun Auqui designado por su padre. Los descendientes del inca fallecido formaron una de las más prestigiosas y poderosas panacas: Capac Ayllu.

HUAYNA CÁPAC



Su nombre original fue Tito Cusi Huallpa y nació en Tumibamba (Ecuador) cuando su padre, Túpac Yupanqui, estaba en campaña contra los cañaris de la región. Cuando su progenitor fue asesinado, Huayna Cápac era todavía niño y su vida corrió grave peligro por la conspiración de Chuqui Ocllo y Cápac Huari; sin embargo el noble general Huamán Achachi protegió al pequeño heredero y logró ajusticiar a los sediciosos.
Como Huayna Cápac aún no podía asumir el poder, los orejones nombraron un Inca Rantin (regente o sustituto) para que gobierne provisionalmente; este cargo de confianza recayó en Apo Huallpaya. Lamentablemente este orejón fue descubierto en una confabulación traidora por lo que fue capturado y ejecutado por Huamán Achachi, Suyuyuc Apu del Chinchaysuyo.
Tumibamba, en Ecuador

Después de aprobar el Huarachico, Huayna Capac recibió la mascaypacha roja, máximo símbolo del poder incaico. Su gobierno se concentró en los esfuerzos por consolidar el dominio inca en todas las regiones del imperio. En ese sentido realizó diversas campañas para debelar las rebeliones que provocaron muchos curacas. En el Chinchaysuyo dirigió personalmente la represión a los huancas, cañaris, huancavilcas, chonos y punaeños. También aplastó la rebelión de los Chachapoyas y en el extremo norte anexó hasta el río Ancasmayo, en tierras de los pastos de Colombia. Con esto alcanzó los máximos límites que tuvo el Tahuantinsuyo. Teniendo como base de operaciones a la llaqta de Tumibamaba dirigió campañas contra los tallanes, tumpis, cayambes y carangues. Al enterarse de otras rebeliones en el Collasuyo envió a su general Yasca para debelarlas y hacer construir fortalezas en la frontera con los belicosos chiriguanas (guaranies).



Este inca puso especial interés en fortalecer la presencia inca en el norte por lo que engrandeció Tumibamba y Quito, llevó mitimaes cusqueños de alto rango, y mantuvo un gran ejército en la región con sus fieles generales Quis Quis, Calcuchímac y Rumiñahui. También amplió el capac ñan o red vial y se preocupó por mantener con buenas reservas todas las colcas y tambos del imperio. Las crónicas le atribuyen la implantación del sistema de pinacuna o piñas, conviertiendo en “esclavos” a ciertos grupos rebeldes para enviarlos a los duros trabajos en los cocales de la selva alta.

En 1527, mientras residía en Tumibamba, Huayna Cápac escuchó noticias de la presencia de individuos con grandes barbas y extraños vestidos que llegaban por el mar navegando en gigantes “casas de madera” . Se trataba de los españoles que venían en el segundo viaje de Francisco Pizarro. El Inca pidió más noticias sobre ellos, pero los barbudos de pronto dejaron de ser vistos.



En la ciudad del Cusco ejercía como Incap Rantin su hijo Topa Cusi Huallpa (Huascar), el que también había sido elegido como el Hatun Auqui oficial. Sin embargo cuando el Sapan Inca estaba por morir por una extraña epidemia, cambió su decisión nombrando como nuevo sucesor a su hijo Ninan Coyuchi, quien falleció por la misma enfermedad, la viruela, sin haber asumido el mando. Los familiares del Inca muerto formaron el ayllu llamado Tumipampa Panaca.


HUÁSCAR


Cuando en 1528 llegó la noticia al Cusco de la muerte de Huayna Capac y el príncipe Ninan Coyuchi, el Willac Umu, máximo sacerdote del imperio, colocó la mascaipacha roja a Topa Cusi Huallpa, llamado también: Huascar. El joven inca era hijo de Huayna Cápac y Raura Ocllo, nació en Huascarpata, al sur del Cusco y tenía experiencia administrativa por haber ejercido como Incap Rantin de su padre, mientras éste residía en Tumibamba.

A pocos meses de asumir el gobierno, Huáscar descubrió una vasta conspiración donde estaban implicados varios de sus hermanos que querían encumbrar al Cusi Atauchi, muy estimado en el Cusco. La furia del Inca fue implacable, mandó degollar a todos los conjurados entre los que se encontraban prestigiosos orejones de importantes panacas, principalmente de la saya Hanan Cusco. Para sentirse seguro Huascar se alejó de la nobleza cusqueña y se rodeó de nobles advenedizos, lo que ofendió gravemente el orgullo de los cusqueños.
Restos incas en el Cusco

La situación se agravó cuando anunció que enterraría las mallquis o momias de los incas y confiscaría las ricas propiedades de las panacas. El ambiente de descontento incrementaba la posibilidad de una rebelión; Huascar tenía muchos hermanos en diversas regiones y algunos eran sospechosos de haber apoyado a Cusi Atauchi o de preparar una nueva sublevación. Para eliminar a los hermanos rivales Huáscar los convocó a la capital para la gran ceremonia de recepción de la mallqui o momia de su padre Huayna Cápac, que llegaba desde Quito.

El auqui o príncipe Atahualpa, por consejo de nobles y generales de Tumibamaba no viajó al Cusco, sólo envió una delegación con el argumento que estaba en campaña contra ciertas tribus rebeldes del extremo norte. Huascar humilló y dio muerte a la embajada de Atahualpa ordenando su inmediata presencia en el Cusco. Nuevamente su hermano envió una grupo de nobles con regalos y mensajes de sometimiento a su autoridad; el Inca enfurecido los mató y envió ropas y aromas femeninos para Atahualpa, esto significaba una humillación y muerte segura. El cronista Juan de Betanzos cuenta que Huáscar prometió ejecutar a su hermano por conspirador y exigió que se le considere de la saya Hurin y nunca más de Hanan Cusco, bando que apoyó a Cusi Atauchi y ahora a Atahualpa.
Atahualpa, hermano de Huascar

Atahualpa era medio hermano de Huascar y uno de los hijos predilectos de Huayna Capac, desde niño vivió en Quito y Tumibamba por lo que era muy apreciado por los orejones del norte, los grandes generales y los señores cayambis y caranquis del Ecuador. Precisamente fueron sus parientes y partidarios quienes le aconsejaron no viajar al Cusco y más bien prepararse para la guerra y la toma del poder.


Una vez declarada la guerra Huascar envió al general Ätoc quien avanzó rápidamente al norte y ganó la batalla de Mocha , pero fue derrotado, capturado y decapitado en Ambato. Su cráneo fue revestido de oro y utilizado como vaso trofeo por Atahualpa. El Inca envió un nuevo ejército encabezado por Huanca Auqui quien fue derrotado en Tumibamba y Mullituro. El príncipe rebelde, Atahualpa, contaba con decenas de miles de soldados veteranos de las campañas del norte y con experimentados generales que le permitieron avanzar hasta Huamachuco. Desde allí envió a Quisquis y Calcuchimac para la campaña final en el centro y sur con el objetivo de destruir a los huascaristas y tomar el Cusco.


Ante la grave emergencia el mismo Huáscar dirigió sus tropas y logró victorias como las de Tahuaray y Cotabambas, sin embargo perdió la decisiva batalla de Chontacaxas; más aún, fue tumbado de su litera y tomado prisionero por el bravo general Quisquis. Los vencedores ingresaron al Cusco y dieron horrible muerte los partidarios y familiares de Huascar, principalmente a sus familiares, incluyendo mujeres embarazadas y niños que fueron colgados desnudos y desviscerados en su presencia.

Huascar prisionero de Quisquis
Huáscar fue humillado, torturado y llevado semidesnudo rumbo a Cajamarca, ciudad a la que no llegó pues fue degollado en Andamarca (cerca de Huamachuco) y sus restos arrojados a un río. Atahualpa, quien ya era prisionero de los españoles, ordenó su muerte temeroso de que Pizarro lo libere y devuelva el poder.


ATAHUALPA


Fue hijo de Huayna Cápac y Tocto Coca, que fue nieta del Inca Pachacútec, por lo tanto integrante de la poderosa panaca Hatun Ayllu. Nació en el Cusco, pero desde niño residió en Tumibamba y Quito acompañando a su padre en las campañas del norte. Siendo joven mostró valentía , inteligencia y carisma, por lo que se convirtió en uno de los hijos predilectos del Sapan Inca; muy querido, además, por la nobleza norteña y los principales generales de la región.


Cuando murieron Huayna Cápac y su sucesor Ninan Coyuchi, en 1528, el Willac Umu, gran sacerdote del Sol, entregó la mascaypacha roja a Huascar, considerando que era hijo de coya o mujer principal. Atahualpa aceptó tal decisión y sólo le pidió al nuevo Inca ser designado como Incap Rantin, es decir su representante en Tumibamba.


Se sabe que habían sectores de la nobleza muy descontentos por el nombramiento de Huáscar considerando que no tenía méritos suficientes y temiendo sus planes reformistas que perjudicarían los privilegios tradicionales de las panacas. En 1529 el Inca descubrió la conspiración de su hermano Cusi Atauchi a quien dio cruel muerte junto a muchos nobles acusados de secundarlo. Los orejones ejecutados eran prestigiosos miembros de la saya Hanan Cusco, bando que se distanció del Inca y siguió conspirando, promoviendo una rebelión que derrocara a Huáscar.

Atahualpa, se sublevó contra Huascar en Tumibamba, Ecuador.

Huascar buscando afirmar su poder y eliminar a sus potenciales rivales, exigió la presencia de todos sus hermanos paternos en el Cusco con el pretexto de la llegada de la mallqui de Huayna Cápac a la capital imperial. Los orejones, mitimaes, curacas y generales de Tumibamba y Quito aconsejaron a Atahualpa no asistir pues su vida corría peligro en el Cusco. Entonces Atahualpa envío dos delegaciones justificando su ausencia y jurando obediencia al Inca, sin embargo éste asesinó a unos y torturó a otros acusándolos de ser parte de una rebelión que se preparaba en el norte del imperio.

La nobleza incaica de Quito y Tumibamba convenció a Atahualpa que la única salida era la guerra total contra Huascar. Se preparó un gran ejército dirigido por los yana- generales Quisquis, Calcuchímac y Rumiñahui, y se realizó una gran ceremonia para colocarle una mascaypacha roja reconociéndolo como nuevo soberano del Tahuantinsuyo. La guerra estaba declarada y traería funestas consecuencias para el Imperio de los Incas.
Después de algunas derrotas iniciales, los ejercitos atahualpistas comenzaron su incontenible avance rumbo al Cusco, dirigidos por Quisquis y Calcuchímac. La batalla decisiva se realizó en el paraje de Chontascaxas (Apurimac) donde los quiteños lograron tomar prisionero al Sapan Inca. Las tropas vencedoras entraron al Cusco y dieron cruel muerte a muchos familiares de Huáscar, principalmente a los miembros de la panaca Cápac Ayllu ( descendientes de Túpac Yupanqui) a la que pertenecía el Inca derrotado. Éste fue torturado y obligado a presenciar los horrendos crímenes para luego ser llevado semidesnudo rumbo a Cajamarca, para comparecer ante su medio hermano Atahualpa.
Atahualpa, desde sus aposentos en la llaqta de Cajamarca, celebraba los contundentes triunfos de sus tropas en el sur. Considerándose invencible, aquellos días de noviembre de 1532, permitió que unos extranjeros barbudos, que llegaron por las costas de Tumbes, ingresaran a la sierra norte y se entrevistaran con él: eran los españoles. En los Baños de Pultumarca, fue el primer encuentro entre hispanos y el nuevo Inca. Hernando Pizarro convenció a Atahualpa para asistir a una comida y entrevista con su hermano Francisco Pizarro, prometiendo devolver los bienes que habían tomado sin autorización.

Atahualpa frente a los españoles

El 16 de noviembre de 1532 el Inca asistió a la plaza de Cajamarca acompañado por un impresionante cortejo de 8 mil personas , pero sólo con 200 guerreros con porras y sogas para matar a los barbudos que insolentemente se hacían pasar por enviados del dios Wiracocha y partidarios de Huáscar. Al atardecer de aquel día, en la plaza, el sacerdote español Vicente Valverde le exigió al Inca su conversión a la religión católica y sus sometimiento a la autoridad del Rey de España. Atahualpa rechazó aquel "requerimiento" por lo que las fuerzas invasoras atacaron sorpresivamente con armas de fuego, caballos y espadas. Ocurrió una horrenda masacre que ocasionó al menos 4000 muertos, en medio de la cual el Inca fue secuestrado y llevado al Amaruhuasi, donde soportaría un cautiverio de ocho meses.


Atahualpa cae en manos de los españoles.


Al conocer la avidez de los extranjeros por los metales preciosos, Atahualpa ofreció un fabuloso rescate de un cuarto lleno de oro y dos de plata, por su vida y libertad. Muchas llaqtas, templos y palacios del Tahuantinsuyo fueron dilapidados para cumplir con el acuerdo; sin embargo los españoles se repartieron el botín y prepararon la muerte del Inca. Las instigaciones de Diego de Almagro, el indio Felipillo y el cura Vicente Valverde consiguieron la sentencia de muerte para el Inca. Los cargos contra él no consideraron los usos y costumbres andinos; en realidad fueron pretextos para eliminarlo rápidamente.
Atahualpa ofrece un fabuloso rescate

Fue el 26 de julio de 1533, en la Plaza de Cajamarca, cuando el Inca fue preparado para la hoguera. Antes de consumarse la condena, Atahualpa aceptó bautizarse para que le cambien la pena y no convertirse en cenizas, eso imposibilitaba convertirse en mallqui y significaba morir definitivamente. El frayle Valverde lo bautizó en el acto con el nombre de Francisco, en honor a su padrino, el jefe de los invasores. Luego de la ceremonia, el Inca fue estrangulado y su cuerpo enterrado en la capilla de Cajamarca. Los españoles reconocieron como nuevo soberano a un joven noble huascarista llamado Túpac Huallpa, para avanzar junto a él rumbo a la capital del rico Tahuantinsuyo, el Cusco.



El Inca prisionero Atahualpa fue estrangulado el 26 de julio de 1533



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